sábado, 18 de septiembre de 2010

Viernes de moda

La universidad es un lugar distinto a esta extraña hora, parece estar llena, pero en realidad sólo son personas que se alejan de ella apresuradas. El tren de las 5 parece ser la campana que los despide. A un fin de semana, a una vida más feliz.

Es una hora en que no llueve mucho, sólo lo suficiente para que todo esté mojado y en la que hace el frío exacto para sentirse solo. Es una hora de mierda.

Me vengo a sentar a una banca que ya está ocupada. Será para que me acompañen, será para no sentirme tan solo. En realidad vengo con el secreto deseo de que su ocupante se incomode con mi iniciativa y me deje esta única banca seca a mí. El mundo es 80% agua.

Fallé con mi iniciativa y soy yo el incómodo. Me siento como en el fondo de una taza sucia. Mis manos llenas de nostalgia.

Me levanté y me fui, ya era demasiado incómodo estar ahí. Compré un té de durazno (les costó tanto encontrar la caja). Me senté en la parte de afuera de la soda.

Mandé mensajes a mis amigos. Nadie contestó. Tampoco me atreví a llamar, sería demasiado frontal la aproximación. El té estaba horrible, pero eso está bien, que coincidiera con todo lo demás del día.

Dejé un poco de té, como siempre, porque me da asco el fondo de la taza y siento que si no bebo lo que queda abajo me alejo de esa suciedad. Es lo mismo con la gente.

No me levanté de la mesa. Abrí un libro de cuentos a la mitad y comencé a leer.

A mi alrededor la gente se levanta y se va. Algunos más rápidos que otros. Algunos en bicicleta. Pero no importa eso.

lunes, 30 de agosto de 2010

eme

Vamos a levantarnos
sin abrir los ojos

No nos tocaremos las esquinas
ni nos acordaremos que nacimos en un mes barato.

No volveremos a comprar cigarros juntos
por falta de ganas, por falta de tiempo.
Pasábamos boca arriba

Te habré llamado un día
pero seguro no. Habré fallado el último cinco

Recordaré que hacía mucho calor,
que un carro blanco, que muchas canciones.

Ahora es domingo y ningún mes.
Vendrá la noche,
que será otro pedazo

Dejaremos de considerar
la relación a larga distancia

Diré basta y que
vos
ganás.

domingo, 22 de agosto de 2010

El boomerang

La vida está llena
de dólares o dolores

De gasolina
Cuentas de banco
De publicidad

Pero también hay cosas buenas

La providencial cerveza
en la refri
y olvidada.
Una botella de vino
sin enfriar
Los cigarros que
no hay que fumarse

Lo necesitamos todo
a la vez

Para que no sea tan fácil
Recordar
Que todo esto no existe.

martes, 17 de agosto de 2010

No me preguntes cómo se mueve el tiempo

No me lo digás ahora

Decímelo luego

Cuando ya no haya nada


No ahora

Cuando está todo tan aquí

Esperate todavía

A nadie ha ayudado nunca la prisa


Eso eso

A poder desvanecerte, esperate

A no tener suelo, ni piso, ni esta casa


No me lo digás ahora

Esperate

A que me muera, cuando sea más corto, más loco, más fácil

Esperate cuando no tenga suelo, ni piso, ni esta casa


Cuando no pueda distinguir las formas

Ni me quede sombra o brillo.

Cuando se me acabe

Cualquier medicina

lunes, 2 de agosto de 2010

Los hombres

Hay algo podrido en esto de que los hombres estén constante cachondos.

Mientras los hombres ven fútbol o toman cerveza o juegan algún deporte ¿qué pasa en el resto del mundo? Se ausentan y el mundo no parece seguir estudiando, decidiendo, aceptando o descartando. El mundo deja de matar, no cambia, se sume en el abandono esperando a que ellos vuelvan. Al final todo esto no importa, hágase lo que se haga, siempre se termina solo o loco, algunas veces ambas juntas y hay que agradecer.

Pero que no te engañen, porque los grandes hombres no existen. Siempre tendrán problemas de bebida o un estómago más poderoso que su billetera o ya estarán casados.

Porque todo hombre es como verse al espejo y que te pateen los huevos.

jueves, 22 de julio de 2010

Carta de un viejo amargado // Cita de café

Por vos siempre he tenido una pasión bárbara,
una cosa que no tenés idea.
La misma de la vez que te cociné canelones
o de la primera vez que me besaste con tus piernas.
Ha sido un gran viaje o un viaje grande, algunos lo calificaron de largo, pero no, qué va, fueron unos minutillos, lo mismo que se tarda esperando en un baño a que se desocupe el lavamanos, o al vernos envejecer frente a un espejo.

Pero que te quede claro, yo sólo quiero que ganés mucho dinero, que tengás 2 perros (uno grande y fuerte, otro frágil y mío). Que llegués alto y todo eso. Aunque no sé, a veces creo que lo único que me preocupa es un día poder verte a los ojos y no tener miedo de lo que será de mí cuando ya no estés.

Porque no es correcto agarrarte de los pies y pedirte que me tomés de la mano. A nadie debería importarle que siempre vaya a ser un carajillo. Que voy a tener siempre las rodillas rotas y un olor humano que no se lava.

La cuenta, eso sería todo.

sábado, 3 de julio de 2010

Tuberculosis

Resoplido, jadeo y genitales, como con el pecho lleno de ramitas y puntitas. Que se acumulen, mis raíces emboscadas.

Porque un añito más, un añito menos, no cambia nada, seguimos llamándonos volúmenes o estaturas. Seguimos viéndonos las tetas, cortándonos el pelo, no entendiendo por qué las reglas tienen extremos.

Y que la única palabra certera que puedo decir. Paranoia.

Y que a todos nos tocará un día. Irnos.