jueves, 22 de julio de 2010

Carta de un viejo amargado // Cita de café

Por vos siempre he tenido una pasión bárbara,
una cosa que no tenés idea.
La misma de la vez que te cociné canelones
o de la primera vez que me besaste con tus piernas.
Ha sido un gran viaje o un viaje grande, algunos lo calificaron de largo, pero no, qué va, fueron unos minutillos, lo mismo que se tarda esperando en un baño a que se desocupe el lavamanos, o al vernos envejecer frente a un espejo.

Pero que te quede claro, yo sólo quiero que ganés mucho dinero, que tengás 2 perros (uno grande y fuerte, otro frágil y mío). Que llegués alto y todo eso. Aunque no sé, a veces creo que lo único que me preocupa es un día poder verte a los ojos y no tener miedo de lo que será de mí cuando ya no estés.

Porque no es correcto agarrarte de los pies y pedirte que me tomés de la mano. A nadie debería importarle que siempre vaya a ser un carajillo. Que voy a tener siempre las rodillas rotas y un olor humano que no se lava.

La cuenta, eso sería todo.

sábado, 3 de julio de 2010

Tuberculosis

Resoplido, jadeo y genitales, como con el pecho lleno de ramitas y puntitas. Que se acumulen, mis raíces emboscadas.

Porque un añito más, un añito menos, no cambia nada, seguimos llamándonos volúmenes o estaturas. Seguimos viéndonos las tetas, cortándonos el pelo, no entendiendo por qué las reglas tienen extremos.

Y que la única palabra certera que puedo decir. Paranoia.

Y que a todos nos tocará un día. Irnos.