sábado, 3 de julio de 2010

Tuberculosis

Resoplido, jadeo y genitales, como con el pecho lleno de ramitas y puntitas. Que se acumulen, mis raíces emboscadas.

Porque un añito más, un añito menos, no cambia nada, seguimos llamándonos volúmenes o estaturas. Seguimos viéndonos las tetas, cortándonos el pelo, no entendiendo por qué las reglas tienen extremos.

Y que la única palabra certera que puedo decir. Paranoia.

Y que a todos nos tocará un día. Irnos.

1 comentario:

Camila dijo...

Por eso hay que hacer algo, sino que pereza