sábado, 20 de junio de 2009

De lo insuficiente del tacto.

Hoy trazo una línea. Termino un círculo. Acabo un libro. Cierro una gaveta. Y ahí acaba, no hubo más de eso y no creo que deba ser así, pero yo no puedo hacer nada. Acabo de despedirme, de echar el último adiós y que el aire lo absorba, ya lo veo irse, el aire se lo traga, lo vomita, tal vez saldrán tres flores de ahí. No sé qué será eso de las ausencias necesarias, de los silencios que por tácitos joden más la vida, porque por más que yo quiera aprehender esos momentos que se me pasaron; picha, eso es, se me pasaron.
Fácil, como quien no se acuerda de cuál fue el primer árbol que abrazó, que no sepa quién le dio su primer golpe, que uno no entienda porqué al rombo no le pusieron un nombre más bonito. Es esa falta de aprehensión lo que más duele, lo que más sofoca una vida llena, una vida amplia, que por falta de una cosa, ya se desplaza, se revienta, estalla en la nada, para dejar brechas, para cumplir brechas.

Yo tomo un pequeño momento para remembrar, para por fin llorar por cosas que sí importan, para que las lágrimas mueran con cometido. Yo nunca supe eso de sentir, pero por acá dentro, algo pasa.

domingo, 31 de mayo de 2009

Te estoy escribiendo

Cuando uno espera mucho que las gotas caigan, siempre caen. Y esa fricción de cuerpos que no se encuentran, no aplica para nosotros.

Yo sé que no es tan fácil tocarte, con un dedo siquiera. Que cuando estamos juntos debemos hacer otras cosas, hacer sombras con la luz de la luna, beber de la risa. Y es que a mí me daba miedo que nada estuviera pasando, que la arena tuviera que seguir esperando.

Estas miradas ya no se desconocen, ya tuvieron cien años tibios, algún pueblo pretendido, cosas extintas. Este clima es sano, como si fuera de antaño. Nada hay al margen. Te estoy escribiendo.

lunes, 18 de mayo de 2009

sobrevivo nada me toma.

Todo esto es como una carta de amor, sin sentido, irracional, pero totalmente visceral. Es algo que atraviesa un laberinto, pero no sabe para qué. Asomarse por la rendija, ver que pasa luz. Saberla junto a mí, sentada. No entender qué hace ahí.

Tomar todo lo que no me pertenece, construirlo, dárselo a ella. Que ella lo bese, que bese eso que no es mi mundo pero igual es parte de mí, sólo por el simple hecho de no ser ello.

Y que sumemos todas las distancias, que las saltemos.

Porque todos los segundos espero que abra aun más los ojos, que deje de ver hacia el frente, que un momento vea al lado. Que me vea. Que entienda todas las palabras que rebotan en mi lengua, que se tropiezan. Que yo no tenga que imaginarme nada.

Esta neblina que se corre, basta para los dos.

viernes, 15 de mayo de 2009

De lo que es morirse

A Mario Benedetti, que su obra lo hace un ser inmortal.


Que los órganos se vayan rindiendo uno a uno. Que el tacto sea otro sentido encogido, que ya no sepa nada. Que en ese momento sea feliz. Que se esté contando una historia y que haya un mar cerca. Que el resuello todavía sea una habilidad. Que todo lo que fue locura tenga sentido, porque estoy muriendo y no hay nada más loco que eso, que me muera sólo porque sí. Poder acordarme todavía de pequeñas cosas, que nada que importa exista. Que saberse aquí deje de ser una prisión. Que el sexo se calle. Que nadie hable. Que todos escuchen. Que ya no importe terminar un libro. Entender las fotos que uno no ve desde hace años. Poseer esos sentimientos una última vez. Que las llaves no tengan que ir con uno. Desprenderse. Salir o entrar más profundo. Morirse y que algo se arregle. Morirse y que todo y nada haya sido en vano. Morirse y que usted llene lo que haga falta aquí.

Mario Benedetti, esencia errante en cada uno de nosotros.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Lo que se puede dar a conocer

¿Cómo es la vida? No sé, he sido feliz. A veces me prolongo, sin sentido. Tiemblo, reboto dentro de mi misma piel. Se me encoge el alma, luego la exhalo en un suspiro.

Mientras que vos, ala magnífica, alba que revienta, ansiado éxtasis.

¿Cómo es la vida? Hoy, espero a que todo cambie, que la vida sea una fuga. Una marca de tiza. Cerrar un blog, pasar a otro.

Sírvame una canción distinta, por favor. Una que tenga labios, que su mar sea un cuerpo.

Hoy, no todos somos iguales.

lunes, 11 de mayo de 2009

Me presento. Una vez sangré por la rodilla izquierda

Una vez sangré por la rodilla izquierda, era de noche.

Mi nombre tiene 8 letras y me gusta porque suena a que va a decir algo. A veces dudo y a veces me siento solo. No he sido valiente, pero le prometo que algún día lo voy a ser.

Me gusta el sabor mentolado del final de cada clase con usted (son pocas pero todas cuentan). Constantemente se me olvidan los días importantes, las distancias y los espacios que son mayores a nosotros.

Yo también sangro rojo. A veces me pasa que perdono fácilmente, que me enojo aún más fácilmente. Escucho atento, hablo hasta cansar, me canso si no hablo. Leo para perderme y luego encontrarme justo antes de parar.

Me presento. He llorado por un conejo, por 2 perros, por los 6 billones de personas que me rodean.

Esto de aquí, no se puede inventar.

viernes, 8 de mayo de 2009

Como si una carrera bastara

Yo me pregunto si la voy a conocer algún día.

Yo agradezco su curiosa forma de obviar todo lo que a mí me interesa. Que su tilde es envidiable. Y que su materia es más que un espejo, aunque usted así no lo comprenda. Yo sé que estoy en otro de los juegos de la ilusión, pero eso no podría importar menos. Hoy tengo un terrible deseo de conocerla. Y será cuestión de ver si usted me perdonará todo esto algún día, porque me estoy apropiando de su imagen, de su gusto, de su fragancia. Aunque todos estos sean falsos disimulos para aplacar el insaciable tiempo que me espera... Lo que verdaderamente me asusta es que todo esto sea una teoría y usted no sepa qué hacer con ella.

Tenemos 4 años. No tenemos tiempo.